
¡Bienvenidos a París!
Vuelvo a dedicar este blog a mis periplos por el mundo. Nunca son muy lejanos, eso es cierto, he escrito de España, Portugal y ahora de Francia. Pero dame tiempo y habrá una entrada de "Madagascar y su ecosistema".
Estoy en París, recién llegada. De momento, y a pesar de su fama, los franceses han sido muy amables. Concretamente una pareja de polis que, viéndome floja y desvalida, han subido mi maleta al tren (maleta de, por lo menos y sin exagerar, 50 kilos). Después en el tren bien, por lo menos no me han molestado con los asientos reclinables y estas cosas, aunque ahora que recuerdo la chica de detrás ha sido un poco plasta con la cortina.
En estos días que pasaré por aquí voy a intentar empaparme de cultura francesa, porque no paro de ver la de cosas que me quedan por aprender, visitar, conocer... (como las catacumbas, Florette!) y yo con estos pelos. En estas tierras han pasado muchísimos acontecimientos históricos, que o salen en el Trivial o en Saber y Ganar (aunque luego no sirvan para nada, David;)), y me gustaría volverme a Barcelona con la neurona de la historia a reventar.
Ah! Y si no escribo en un largo periodo de tiempo es que me he muerto de frío o de humedad, porque macho, llueve cada día unos minutitos, aunque después salga el sol. Qué raro es el tiempo francés...
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