miércoles, 27 de enero de 2010

Battery low

No hay nada mejor que algo bueno al despertar, como dicen Los Ronaldos. Y no hay nada peor que abrir un ojillo legañoso, o ni siquiera abrirlo, y notar como algo no va bien. Que el cuerpo te pesa más de lo normal, que tienes menos ganas que nunca de levantarte y que, en resumen, estás enferma.

Pues así llevo ya dos semanas alternas. Qué alegría.
Hubo unos días de salud por entremedio, por aquello de confiarme y quitarme el pañuelito del cuello y el termómetro de la mesita de noche, pero hemos vuelto a las andadas.


Diversas teorías sobre mi recaída me acechan: mis progenitores defienden que es "de salir hasta las tantas", mi abuela "porque no comes bien", mi hermana "que tienes mucho cuento". Y yo digo que es de no ver el sol ni en pintura (ascazo de tiempo) y que algún dios la ha tomado conmigo. O que alguien me está vampirizando y se está poniendo las botas de energía a mi costa. Pero nadie me cree. Con las amígdalas tamaño ciruela claudia y el pijama puesto todo el día no tengo credibilidad alguna. Bueno, quiero pensar que es por eso...


Al final va a ser verdad lo de la cuesta de enero. Como no tengo ni un duro, por algún lado tenía que sufrirla. Al señor Augmentine 500/ 125 mg, comprimidos recubiertos con película le está yendo de muerte, eso sí. A ver cuándo pasa a darme las gracias.

No hay comentarios: