Ya estoy de nuevo en casa. En mi vida, mis amigos, mis salidas, mis entradas, mi gasto desmesurado, mi moto, mi coche (aunque no haya respondido), mis sobrinos, mis padres, mi barrio, mi ciudad.... y con tanto "mi", véase que es mío y me pertenece.
París me ha pertenecido durante unos meses y me ha regalado un montón de momentos míos también, pero se ha quedado allí, al norte de Francia, tapada por una buena capa de nieve. Au revoir! Volveré a verla de vez en cuando, a ver si sigue tan bonita como cuando la dejé. Ya no es mía.
A ver qué es lo siguente que me meto en mis bolsillos, además de algún papelillo de caramelo. De momento espero que los Reyes se estiren y me los dejen llenos de dólares.
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