Triste es disfrazarte y tener que explicar de qué vas disfrazado. Ahí hay un error evidente, porque si no se entiende a la primera, no es un disfraz, es ir de mamarracho (Mari, va por nosotras).
Existen claras excepciones, eso sí, como ver a uno de vaquero y que te diga que va de Gavilán... pase. Peor es, si cabe, que no consideren ni siquiera que vas disfrazado y te haya llevado toda la tarde conseguir el look de Fétido Adams o Tamariz.
En mi investigación sobre disfraces he descubierto que hay mucha mala leche por parte de algunas madres (no he podido evitar acordarme del capítulo de los Simpson en que Lisa tiene que disfrazarse de California o de Florida... lo buscaré). Sino, decidme qué le han prometido a este pobre chaval para que haya aceptado esto:

Ponle por lo menos un pijamita de invierno, ¿no?
Que sino de mayor acabará así:

Nota aclaratoria: pretenden ser, de izquierda a derecha según se mira, R2-D2 (con casco de ciclista y bambas de trekking), Chewbacca (ni un pelo de más me lleva, el tío) y (el mejor sin duda, con cabeza de luchador mexicano, pantalón guarro, pose chulesca y gran parecido a Poppy Fresco) C-3PO. Casi me muero de la risa.
¡En carnaval no voy a saber qué contaros!
No hay comentarios:
Publicar un comentario