Bueno, sigo sin entenderlo. De todas maneras, el Tour me recuerda a los veranos infantiles. Cuando en mi casa se veía el tostón del Tour ya llevábamos casi un mes de vacaciones. Yo me pegaba unas siestas con su murmullo rollero de fondo que cuando me despertaba tendrían que haberme dado el maillot (se escribe así, lo he buscado en la RAE) amarillo, porque eran increíbles. Ahora hace tiempo que no me entero de nada, pero recuerdo la emoción en casa en los tiempos de Induráin, todos en el sofá viendo uno de los deportes más aburridos del mundo. Y recuerdo que me sorprendía la gente que estaba en el kilómetro equis de una carretera, esperando al pelotón, volviéndose loca cuando aparecía el destacado y animando y dando agua o ánimos al ciclista que fuese. Una vez hecho esto, después de haber estado horas esperando, se tenía que ir para su casa para ver quién había ganado o qué había pasado, porque el hecho de ver cómo van en un metro de carretera no quiere decir nada, ¿no? Más dudas que me acaecen desde pequeña.
Y dicho esto, espero que todo vaya bien, que los ciclistas no se dopen y que no les den pájaras, expresión que me encanta y utilizo cada vez que puedo.
PS: Acabo de informarme de que La Vuelta, la de España, ¡empieza en Holanda! Madre mía, no dejo de sorprenderme...
No hay comentarios:
Publicar un comentario